En un restaurante, el interiorismo es mucho más que una cuestión estética. Antes incluso de probar un plato, el cliente percibe el espacio, los materiales, la iluminación, los colores y cada detalle que forma parte del ambiente.
En interiorismo, las tendencias cambian constantemente. Nuevos colores, materiales, formas y estilos aparecen cada temporada y pueden transformar por completo la percepción de un espacio.